¡A las 18:00 horas por fin llega el momento de conocernos en persona! Después de los últimos días compartiendo mensajes por WhatsApp, ha llegado la hora de poner cara a nuestros compañeros de viaje, repartir las habitaciones y celebrar nuestra reunión de bienvenida. ¡Empieza nuestra escapada Gruppit!
Tras instalarnos en el hotel, saldremos a dar un primer paseo con nuestro coordinador para comenzar a descubrir el encanto de Zamora y su casco histórico, pequeño, acogedor y perfecto para recorrer a pie.
Conocida como la capital del románico, Zamora es una ciudad que enamora por su historia, su belleza y su ambiente tranquilo. Sus calles conservan uno de los conjuntos de arquitectura románica más destacados de Europa, con iglesias centenarias, fachadas llenas de detalles y rincones que nos harán viajar en el tiempo hasta la Edad Media.
Pasearemos por sus calles con encanto y descubriremos algunas de sus joyas románicas, como las iglesias de San Cipriano, Santiago del Burgo o San Andrés. Una primera toma de contacto perfecta para dejarnos sorprender por la ciudad, disfrutar de sus rincones y, sobre todo, empezar a compartir nuestros primeros momentos de viaje.
Después regresaremos al hotel para descansar un poco, ponernos guapos y salir a disfrutar de nuestra cena de bienvenida (opcional). Será el momento perfecto para seguir conociéndonos alrededor de la mesa, compartir las primeras anécdotas y empezar a crear ese ambiente especial que hace que cada escapada Gruppit sea única.
Alojamiento en el hotel.
Desayuno en el hotel.
Comenzaremos la mañana con una visita guiada por el casco histórico de Zamora, acompañados por una guía oficial que nos descubrirá la historia, las leyendas y las curiosidades de la ciudad. Durante nuestro recorrido, seguro que descubrimos detalles que nos sorprenderán. ¿Sabes lo que es un Merlú? ¿Y por qué se dice que «Zamora no se tomó en una hora»?
Conoceremos algunos de los edificios y lugares más destacados de la ciudad: su majestuosa Catedral, las antiguas aceñas junto al Duero, algunas de sus numerosas iglesias románicas y su espectacular Plaza Mayor. También descubriremos el llamativo modernismo zamorano y recorreremos la colorida y peculiar calle Balborraz, una de las más pintorescas de la ciudad. ¡Seguro que no podrás resistirte a parar para hacerle una foto!
Una visita llena de historia, anécdotas y rincones con encanto que nos permitirá conocer Zamora mucho más allá de sus monumentos.
Tras la visita, podremos continuar el paseo con nuestro coordinador.
Y después de tanta historia, ¡llega el momento de descubrir Zamora también a través del paladar! Nos espera una de esas costumbres que tanto nos gustan: salir de pinchos y disfrutar del ambiente de sus bares (comida no incluida). Podremos probar algunas de las especialidades más populares, como los sabrosos pinchos morunos a la brasa, los famosos tiberios, unas buenas bravas o las curiosas perdices de mar. ¡Una auténtica ruta de sabores para compartir, brindar y disfrutar! ¿Quién se conformará con probar solo uno?
Después de disfrutar de la sobremesa, nos acercaremos a la Catedral de Zamora, una de las grandes joyas monumentales de la ciudad (entrada no incluida). Construida en el siglo XII, destaca por la sobriedad y armonía de su arquitectura románica, aunque su elemento más singular es, sin duda, su espectacular cúpula gallonada de inspiración bizantina, revestida de escamas de piedra y coronada por pequeñas torrecillas. Su silueta es una de las imágenes más reconocibles de Zamora.
En el interior podremos descubrir la belleza de sus espacios, sus capillas y sus obras de arte, mientras nos dejamos envolver por la historia de uno de los monumentos más representativos de la ciudad.
Regresaremos al hotel para descansar un poco y, cuando llegue la noche, podremos volver a reunirnos para salir a cenar por Zamora (cena no incluida). Una nueva oportunidad para compartir mesa, charlas y risas, y seguir disfrutando de nuestra escapada en buena compañía.
Alojamiento en el hotel.
Desayuno en el hotel.
Última mañana en Zamora, pero todavía nos quedan rincones por descubrir y momentos por compartir. Aprovecharemos este último rato para dar un paseo con nuestro coordinador y seguir disfrutando del encanto de la ciudad a nuestro ritmo.
Tendremos tiempo para tomar algo juntos, recordar los mejores momentos de la escapada y despedirnos como se merece.
Y así, entre buenos recuerdos y alguna que otra promesa de volver a coincidir, llegará el momento de decirnos…
¡Hasta la próxima escapada Gruppit!